Los festivales más grandes de Italia: 9 citas imprescindibles
Descubre los festivales más grandes de Italia, de Sanremo y la Arena di Verona a Umbria Jazz y Firenze Rocks: cuándo se celebran, dónde y por qué importan.

España es un país de festivales en todos los sentidos: fines de semana de indie y electrónica junto al Mediterráneo, rock en las llanuras de La Mancha, jazz en una playa vasca, flamenco en los teatros de Sevilla y música clásica dentro de la Alhambra. Esta guía presenta los doce más conocidos, con dónde y cuándo se celebran, qué esperar de cada uno y un consejo práctico.
España hace festivales a una escala y con una variedad que pocos países igualan. Desde los primeros grandes fines de semana de abril y mayo hasta las citas de flamenco y artes de calle de septiembre y octubre, el calendario apenas se detiene, y la geografía ayuda: Barcelona y la costa mediterránea para el pop internacional, el indie y la electrónica; Madrid para las grandes giras de verano; el norte verde para el jazz y el rock de montaña; y Andalucía para el flamenco y la música clásica en escenarios históricos.
Junto a los festivales con entrada corre una tradición más antigua: la fiesta. Cada pueblo tiene sus fiestas mayores, y las celebraciones más conocidas, de las Fallas de València y los Sanfermines de Pamplona a la Feria de Abril de Sevilla y la Tomatina de Buñol, son comunitarias, se apoderan de localidades enteras y resultan imposibles de ignorar. Además contratan muchísima música en directo, desde bandas de música y orquestas hasta DJs, grupos de versiones y artistas de calle, y por eso importan a quien vive de este oficio.
En lo práctico, España es un país cómodo para viajar de festival en festival. El tren de alta velocidad conecta las principales ciudades, las entradas se venden por internet y a menudo se agotan en los nombres más grandes, y el pago sin efectivo es habitual en los recintos. Dos cosas sorprenden a quien viene por primera vez: el calor, que hace imprescindibles la sombra y el agua en julio y agosto, y los horarios, porque los cabezas de cartel suelen empezar hacia la medianoche. La lista siguiente sigue más o menos el orden de notoriedad y mezcla géneros a propósito.
Primavera Sound es el festival que ayudó a situar a Barcelona en el mapa musical internacional. Fundado en 2001, es conocido por una programación insólitamente amplia y arriesgada: el indie y el rock alternativo conviven con la electrónica, el hip-hop, el pop, la música experimental y leyendas veteranas de todos los géneros, y su prestigio se basa en presentar lo que va a importar mañana antes que repetir lo ya escuchado. Los conciertos se alargan hasta bien entrada la noche y el público es profundamente internacional.
Desde 2005 se celebra en el Parc del Fòrum, una explanada de hormigón junto al mar, con vistas y varios escenarios, en el noreste de la ciudad, a la que se llega en metro y en tranvía. En los días que rodean al fin de semana principal, el Primavera a la Ciutat lleva conciertos a salas y teatros de toda Barcelona, de modo que el festival se nota en la ciudad entera.
Consejo: Lleva una chaqueta para la brisa marina y estudia los horarios: en el Fòrum los cabezas de cartel suelen empezar pasada la medianoche.
Sónar es desde 1994 el festival barcelonés de música electrónica y creación digital, y sigue siendo uno de los nombres más respetados de su ámbito. La fórmula tiene dos mitades: Sónar de Día combina conciertos y sesiones de DJ con exposiciones, instalaciones y el congreso Sónar+D sobre tecnología e industrias creativas, mientras que Sónar de Noche es una macrofiesta electrónica con los nombres más potentes del cartel. El ambiente es curioso y abierto de miras más que puramente hedonista.
Las dos partes se celebran en recintos de Fira de Barcelona; la sede nocturna, Fira Gran Via, queda en el límite entre Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat y se llega en metro. La programación abarca techno, house, electrónica experimental, bass music y directos audiovisuales, y muchos artistas estrenan aquí su trabajo nuevo. Para los profesionales creativos, el congreso cuenta tanto como la música.
Consejo: Compra pronto el abono combinado de día y noche y reserva una siesta entre medias: el programa nocturno se alarga hasta el amanecer.
El Festival Internacional de Benicàssim, conocido por todos como FIB, es el festival mediterráneo de playa que hizo famoso mucho más allá de España a un pequeño pueblo costero de la provincia de Castellón. En marcha desde 1995, construyó su nombre con el indie, el rock y la electrónica, y durante muchos años buena parte del público llegaba en avión desde el Reino Unido e Irlanda, lo que le dio un aire angloespañol. Los días son para la playa; las noches, para los escenarios hasta la madrugada.
Benicàssim es una localidad turística de la Costa del Azahar, justo al norte de Castellón de la Plana, a la que se llega en tren desde Valencia. El recinto está a las afueras del pueblo, con un gran camping que para la mayoría de los asistentes es el corazón de la experiencia. Bandas de guitarras internacionales, artistas electrónicos y pop comparten cartel con nombres españoles, y esa semana el pueblo entero vive para el festival.
Consejo: Reserva la entrada con camping para la experiencia completa y tómate el sol en serio: en julio la sombra y el agua importan tanto como el cartel.
Mad Cool es el gran festival de verano de la capital y, desde su primera edición en 2016, la cita que trae a Madrid algunas de las giras internacionales de rock y pop más grandes. Sus carteles van del cabeza de cartel de estadio al indie, la electrónica y la música urbana, repartidos en varios escenarios a lo largo de varios días de julio, y el público mezcla madrileños, visitantes del resto de España y aficionados extranjeros que combinan el festival con una escapada urbana.
El festival se celebra en un recinto al aire libre construido para la ocasión a las afueras de Madrid, al que se llega en tren de cercanías y con autobuses lanzadera. No es un festival de camping: la mayoría se aloja en la ciudad y se desplaza cada tarde, lo que le da un ritmo urbano y convierte los hoteles del centro en la base natural. Cabe esperar una programación amplia, de tendencia mayoritaria y con una mezcla de géneros buscada a propósito.
Consejo: Madrid en julio es caluroso incluso de noche: llega a última hora de la tarde y planifica de antemano la vuelta al centro.
Bilbao BBK Live es desde 2006 el principal festival de pop y rock del País Vasco y tiene uno de los emplazamientos más llamativos de España. Se celebra en Kobetamendi, un monte justo encima de Bilbao, así que los escenarios miran a la ciudad y a los valles verdes del fondo. La programación se inclina hacia el indie, el rock, el pop y la electrónica, con cabezas de cartel internacionales y una sólida representación vasca, y el ambiente es relajado y bastante menos acelerado que en los macrofestivales de costa.
El recinto queda a un corto trayecto en autobús desde el centro, con un camping entre los árboles para quien quiera quedarse en el monte. Como Bilbao es una ciudad compacta y animada, con el Guggenheim y una excelente cultura de pintxos, muchos visitantes reparten el tiempo entre el festival de noche y la ciudad de día. El formato habitual son tres días de julio.
Consejo: Usa los autobuses lanzadera oficiales para subir a Kobetamendi: la carretera es empinada, hay poco aparcamiento y los últimos autobuses de bajada van llenos.
Arenal Sound es el festival con el que ha crecido toda una generación de jóvenes españoles. Celebrado desde 2010 en la playa de Burriana, es tanto unas vacaciones de verano como una cita musical: camping junto al mar, fiestas de piscina, días de arena y escenarios que se llenan al caer la noche. Musicalmente sigue de cerca el gusto juvenil español, con pop, indie, música urbana y reguetón, sesiones electrónicas y un cartel marcadamente nacional más que internacional.
El recinto se extiende a lo largo de la playa del Arenal, con el camping a pocos minutos a pie de los escenarios y el Mediterráneo de fondo. Burriana es una localidad pequeña de la Comunidad Valenciana, al sur de Castellón de la Plana y a cerca de una hora de Valencia, y durante el festival la toman visitantes que rondan los veinte años. El idioma del público es, claramente, el español.
Consejo: Un festival joven y sociable: compra pronto el paquete con camping y lleva crema solar, tapones para los oídos y paciencia para las duchas.
El Viña Rock es el festival del rock español en sus muchas formas. Celebrado por primera vez en 1996 y arraigado en Villarrobledo, un pueblo vinícola de las llanuras de La Mancha, coincide con el puente del Primero de Mayo y reúne rock, punk, metal, ska, hip-hop y mestizo, esa mezcla española de rock con elementos latinos, de reggae y de flamenco. El cartel es casi todo en castellano, el público fiel y ruidoso, y el festival conserva un tono reivindicativo y obrero que lo distingue de las citas pulidas de la costa.
Villarrobledo está en la provincia de Albacete, en Castilla-La Mancha, al sureste de Madrid, y el recinto y el camping ocupan el llano a las afueras del pueblo. El entorno es polvoriento y abierto más que pintoresco, pero eso forma parte de su carácter: este es un festival de la música y de la gente, con varios escenarios funcionando desde la tarde hasta bien entrada la noche.
Consejo: Villarrobledo tiene estación de tren regional, pero la mayoría llega en coche o en los autobuses organizados desde las grandes ciudades; reserva el camping con mucha antelación.
El Jazzaldia, el festival de jazz de Donostia-San Sebastián, se celebra desde 1966, lo que lo convierte en el festival de jazz más antiguo de España. Cada julio llena de música la elegante ciudad costera vasca: conciertos con entrada en el auditorio del Kursaal y en la plaza de la Trinidad, en la parte vieja, y un amplio programa de conciertos gratuitos en la playa de la Zurriola y en la calle. El núcleo es el jazz en sentido amplio, con incursiones en el soul, el blues, el funk y las músicas del mundo.
El festival se reparte por toda la ciudad, y buena parte se disfruta gratis paseando al atardecer por el paseo de la Zurriola. Los programas mezclan estrellas internacionales con músicos vascos y españoles y con bandas jóvenes. Junto con el festival de jazz de Vitoria-Gasteiz, también en julio, convierte al País Vasco en el destino del jazz a mitad del verano.
Consejo: Llega pronto y con una manta a los conciertos gratuitos de la Zurriola, y saca las entradas de la plaza de la Trinidad en cuanto salgan a la venta.
El Festival Internacional de Música y Danza de Granada es la gran cita clásica española, celebrada cada verano desde 1952 en un marco que cualquier festival envidiaría: la Alhambra. Las orquestas y los solistas actúan en el patio renacentista del Palacio de Carlos V, las compañías de danza en los jardines del Generalife, y los conciertos de cámara se reparten por monasterios, iglesias y patios de la ciudad. El ambiente es refinado, sin prisas y muy propio del verano granadino.
Más allá de las grandes veladas sinfónicas, el programa incluye música antigua, flamenco, danza contemporánea y un ciclo paralelo, el FEX, con conciertos gratuitos y nocturnos en plazas y barrios de Granada y de la provincia. Los intérpretes son orquestas internacionales, compañías de ballet y de danza y formaciones españolas, y las noches templadas de finales de junio y principios de julio son perfectas para los escenarios al aire libre.
Consejo: Las entradas de los conciertos de la Alhambra se agotan pronto; el programa gratuito del FEX, que saca el festival a la calle, es la alternativa práctica.
La Bienal de Flamenco de Sevilla es la cita de referencia del mundo del flamenco. Celebrada cada dos años desde 1980 en la capital andaluza, reúne a los grandes nombres del cante, el baile y el toque junto a artistas jóvenes y producciones que empujan los límites. Durante varias semanas de septiembre, entrando en octubre, los teatros y los espacios históricos de la ciudad acogen un programa denso de estrenos y recitales para un público tan internacional como entendido.
Las funciones se celebran en espacios como el Teatro de la Maestranza y los jardines del Real Alcázar, con recitales más pequeños en peñas y patios de toda Sevilla. La Bienal es donde se encuentran el corazón tradicional del flamenco y su vanguardia, y para bailaores, cantaores y guitarristas actuar aquí es un hito. La cercana Jerez de la Frontera aporta su propio Festival de Jerez al final del invierno.
Consejo: Elige unas cuantas noches en los grandes teatros y añade un recital de madrugada en una peña para vivirlo de verdad.
FiraTàrrega es el festival de artes de calle que convierte cada septiembre la pequeña localidad catalana de Tàrrega en un escenario al aire libre. Celebrado desde 1981, es a la vez una fiesta abierta al público, con plazas, calles y parques llenos de teatro, circo, danza, instalaciones y espectáculo de gran formato, y un mercado profesional al que acuden programadores de toda Europa a ver y a comprar espectáculos para la temporada siguiente. El público va de una función a otra, y buena parte del programa es gratuita.
Tàrrega está en la provincia de Lleida, en la llanura del oeste de Cataluña, y se llega desde Barcelona en tren regional. Durante cuatro días la localidad se multiplica con visitantes y compañías, y el teatro de calle catalán, español e internacional convive en las mismas plazas. Para artistas de circo, espectáculos de fuego, pasacalles y creadores de teatro de sitio específico es el escaparate clave en España.
Consejo: Las compañías pueden presentarse a la convocatoria anual de la feria; quien vaya como público hará bien en reservar alojamiento en Tàrrega o en los pueblos cercanos con meses de antelación, porque la localidad es pequeña.
Las Fallas no son un festival de música en el sentido habitual, pero ninguna guía de España puede dejarlas fuera. Cada marzo, València levanta en sus calles y plazas monumentos de cartón y madera, las fallas, las celebra con espectáculos pirotécnicos diarios y bandas de música, y las quema todas en la cremà la noche de San José. En la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco desde 2016, convierte la ciudad en una ensordecedora fiesta al aire libre durante casi tres semanas.
La acción está por todas partes: de la mascletà diaria, la traca de petardos que suena en la plaza principal a las dos de la tarde, a los fuegos nocturnos y las verbenas, fiestas de calle con grupos en directo y DJs en cada barrio. Las bandas de música, los pirotécnicos, los músicos tradicionales y los grupos de baile son los intérpretes de las Fallas, y los artistas de calle de cualquier tipo encuentran público entre la multitud.
Consejo: Reserva alojamiento con mucha antelación, lleva tapones para la mascletà y cuenta con dormir poco: las verbenas siguen hasta el amanecer.
Los festivales españoles los programan sus propios bookers y las promotoras que están detrás de las citas más grandes, y los grandes festivales de verano cierran la mayor parte de sus carteles en invierno. La vía de entrada para los artistas nuevos pasa por los encuentros profesionales como el BIME de Bilbao y el Monkey Week en Andalucía, por los escenarios pequeños y los programas urbanos de los grandes festivales y, sobre todo, por las incontables fiestas mayores, verbenas y actos municipales que cada verano contratan grupos, orquestas, DJs y artistas de calle. Los perfiles de EuroActs ayudan a esos programadores a encontrar DJs, grupos y espectáculos por ciudad, categoría y zona de actuación.
Para quien organiza un festival pequeño, unas fiestas de pueblo, una verbena de barrio o un acto municipal, la pregunta práctica es cómo encontrar buenos artistas rápido y a un precio justo. En EuroActs, artistas y locales aparecen con su categoría, su ubicación y su zona de actuación, y los organizadores contactan directamente con ellos, sin comisión ni intermediarios. Así el presupuesto se queda donde debe estar: con los músicos, los artistas y los equipos que hacen la noche.
Depende de cómo se cuente. Entre los festivales de música con entrada, Primavera Sound, Mad Cool, Arenal Sound, el Festival Internacional de Benicàssim, el Viña Rock y el Bilbao BBK Live están todos entre los mayores por recinto y por público, mientras que el Sónar atrae a un público internacional repartido en varios días y sedes. Las fiestas tradicionales, como las Fallas de València o los Sanfermines de Pamplona, congregan a mucha más gente todavía, pero, al ser gratuitas y ocupar la ciudad entera, la comparación no es realmente posible.
La temporada principal va de finales de abril, cuando el Viña Rock abre el año en el puente del Primero de Mayo, hasta septiembre y octubre, cuando la cierran FiraTàrrega y la Bienal de Flamenco de Sevilla. El punto álgido son los meses de junio a agosto: Primavera Sound y Sónar a finales de mayo y en junio, y después Benicàssim, Mad Cool, Bilbao BBK Live, Jazzaldia y Arenal Sound en julio y agosto. El invierno trae los carnavales de Cádiz y de Tenerife.
El Sónar de Barcelona es la cita de referencia, porque combina un festival y un congreso de día con grandes sesiones nocturnas, y el Primavera Sound también da un lugar destacado a la electrónica. Medusa, un festival de playa en Cullera, cerca de Valencia, se especializa en música de baile en agosto; A Summer Story, junto a Madrid, hace lo propio en junio, y los clubes de Ibiza tienen una temporada propia.
No: son fiestas tradicionales más que festivales de música con entrada, aunque son festivales en todos los demás sentidos. Los Sanfermines de Pamplona en julio y las Fallas de València en marzo son gratuitos y se apoderan de ciudades enteras, mientras que la Tomatina de Buñol, en agosto, es hoy un acto con entrada y aforo limitado; los tres vienen acompañados de conciertos, verbenas, bandas de música y fuegos artificiales. Para los artistas son un mercado en sí mismos, contratado en buena medida por ayuntamientos y asociaciones de vecinos.
La mayoría de los festivales los programan sus propios bookers y las promotoras, así que una presencia profesional cuenta: un perfil claro, buen vídeo en directo, una zona de actuación realista y saber si el espectáculo encaja en un festival de pop de costa, en un fin de semana de rock o en unas fiestas de pueblo. Los encuentros de showcase como el BIME y el Monkey Week son el trampolín clásico, y las fiestas locales suelen ser el primer escenario de verdad. Un perfil en EuroActs hace que el artista sea localizable justo para esos organizadores locales.
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